Carta a la Diócesis de Jalapa
¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!
Jalapa , Junio 2010
A LAS HERMANAS Y HERMANOS FIELES LAICOS, Que la misericordia, la paz y el amor abunden cada vez más en ustedes (Jds 1s).
¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio! (1 Cor 9, 16) fue el lema que elegí para ejercer mi ministerio como pastor en esta diócesis de Jalapa y, por decirlo así, las primeras palabras que les dije al llegar el 9 de febrero de 2002 y que debían indicar el norte de mi trabajo pastoral. Después de la celebración del Año Paulino (2008-2009) estimo que no sólo el obispo sino todos en la diócesis han hecho suyas estas palabras del Apóstol san Pablo. Y ahora tenemos una oportunidad para demostrarlo. Anuncio Gozoso Con esta carta quiero anunciarles con gozo que llegó el momento de comenzar las Santas Misiones Populares. Éstas han nacido del deseo de hacer misioneras las parroquias de los tres decanatos de la diócesis, para responder a la voluntad de su Señor, que nos envía a todo el mundo a predicar el evangelio (Mc 16, 15) y hacer discípulo entre todos los habitantes de las naciones (Mt 28, 19). Hemos de verlo como "tiempo de gracia", como "día de salvación", y, por lo tanto, les exhorto con san Pablo "a no echar en saco roto la gracia de Dios" (cf. 2 Cor 5, 20-6,2), que Él mismo nos ofrece en este proceso. Lo que pretendemos: Vivir la Misión Continental Los Obispos reunidos en Aparecida nos han pedido de manera inexcusable que "con entusiasmo realicemos la gran Misión Continental, la cual será para todos un nuevo Pentecostés que nos impulse a ir, de manera especial, en búsqueda de los católicos alejados y de los que poco o nada conocen a Jesucristo". "Misión que debe llegar a todos, ser permanente y profunda". (Mensaje final, 5). Son palabras muy comprometedoras que nos obligaron a hacer un alto en nuestra vida y en nuestro trabajo pastoral y, después de haber reflexionado durante bastante tiempo en el presbiterio y en la asamblea diocesana, hemos tomado juntos la decisión de optar por las Santas Misiones Populares, y de esa manera ir realizando nuestro Proyecto Pastoral Diocesano. ¿Qué son las Santas Misiones Populares? Ya es sabido por todos, dado que se ha ido informando y se han puesto a la disposición de todos los dos libros fundamentales para este trabajo: Las Santas Misiones Populares y el libro complementario Dar verdadero sentido a la Vida , ambos del P. Luís Mosconi. Pero vale la pena que al menos mencione -siguiendo al P. Luís Mosconi- que las Santas Misiones Populares son: una fuerte sacudida que nos ayuda a despertar y no desperdiciar la vida y tiene un valor pedagógico: despierta nuevas energías, articular fuerzas, hace esperar y ayuda a caminar; un tiempo especial , por la intensidad de sus contenidos y por la metodología usada. Son un instrumento que sirve para hacer actual la misión de Jesucristo; un tiempo especial de dar testimonio de la belleza de ser discípulos de Jesucristo; un tiempo especial de evangelización , que quiere llegar a todos. Son un gran retiro espiritual popular que tiene que ver con el sentido de la vida y la historia del mundo; una fuerte experiencia del Dios de Jesucristo ; una visita especial de Dios a su pueblo que va a crear relaciones fuertes y fraternas entre todos; un esfuerzo colectivo por la defensa de la vida y del planeta tierra ; un tiempo especial de conversión personal, comunitaria y pastoral. ¿Cuáles son sus Objetivos? Las Santas Misiones tienen objetivos propios que han sido estudiados ampliamente ya en la diócesis y aún es tiempo de seguir profundizando. Destaco los que considero más sobresalientes: · Descubrir y valorar todo lo bueno que hay en las personas y en las culturas. · Ayudar a las personas a dar verdadero sentido a la vida aquí y ahora. · Ayudar más a las personas a ser mejores discípulos de Jesús de Nazaret. · Acercar a la Palabra de Dios. · Hacer crecer en calidad y cantidad las pequeñas comunidades en las parroquias. · Comprometernos para salvar la vida humana de todos, especialmente de los pobres y excluidos, y al planeta tierra. · Vivir la comunión en el pluralismo. · Despertar en las personas el gusto por la misión. ¿A quiénes compromete? Ante todo, a las Comisiones específicas para las Santas Misiones Populares, sobre quienes recae la principal responsabilidad, así como a los misioneros que han sido designados para este propósito y quienes tienen que esmerarse en su formación específica. Además, todos los miembros de los consejos pastorales, las comisiones pastorales, los catequistas, ministros extraordinarios de la Comunión y los movimientos laicales, que, sin renunciar a su identidad, se integren plenamente en el proceso de las Santas Misiones Populares, con la finalidad de construir juntos una parroquia, comunidad de comunidades, en la que cada creyente llegue a ser discípulo misionero para el servicio de la vida digna de nuestro pueblo. Será muy alentador ver la participación de familias, jóvenes, niños, de campesinos, profesionales, de hombres y mujeres de las ciudades. Como lo dice Aparecida: "ninguna comunidad debe excusarse de entrar decididamente, con todas sus fuerzas" (DA 365) ; y el Mensaje final nos urge: Jesús invita a todos a participar en su misión. ¡Que nadie se quede de brazos cruzados! ¿Cuáles son los objetivos que nos hemos propuesto como diócesis? Impulsar la realización de nuestro Proyecto Pastoral Diocesano que tiene como presupuesto y punto de partida a) el encuentro personal y comunitario con Cristo, b) se proyecta en el compromiso solidario con los pobres, c) se sostiene en la formación actualizada y permanente de todo discípulo misionero, d) se desarrolla en la dinámica de una pastoral de conjunto, y e) se despliega en toda una acción pastoral en perspectiva de familia. Llegar a ser una diócesis en comunión, que se convierta en una Iglesia "comunidad de amor" llena de ímpetu y "audacia misionera", en que todos los bautizados tengan la posibilidad de tener un encuentro personal con Jesucristo, que les lleve a un cambio de vida integral ( DA 278. 223ª) y consecuentemente lleguen a ser misioneros. Partir del sólido fundamento de la Palabra de Dios conocida y profundizada con su lectura orante. Formar nuevas comunidades fraternalmente unidas, donde sus miembros se sientan valorados y corresponsables en el trabajo, para que las parroquias sean redes de comunidades vivas. Tener una experiencia profunda e intensa de Dios Trinidad que nos lleve a un cambio de vida integral (226 a). Dar un verdadero sentido a nuestra vida. Convocar a todas las fuerzas vivas de la sociedad para el cuidado de la creación, la casa común, que está en riesgo; y favorecer un desarrollo humano sostenible basado en la justa distribución de las riquezas y la comunión de los bienes entre todos (cf. DA. Mensaje Final, n. 4). Una Misión para la vida La Misión tal como la vamos a vivir en Jalapa y otras diócesis de la región nororiental ha de servir para realizar lo que pretende Aparecida cuando dice: El contenido fundamental de esta misión, es la oferta de una vida más digna en Cristo, para cada hombre y para cada mujer (DA 361). ¿Cómo realizar la Misión hoy? Aparecida nos da orientaciones precisas para que esa misión sea fecunda. Hay que hacerla con el estilo de Jesús, teniendo siempre la Eucaristía como fuente y cumbre de toda la actividad misionera. A todos los misioneros les decimos como palabras de aliento que "Invocamos al Espíritu Santo para poder dar un testimonio de proximidad, que entraña cercanía afectuosa, escucha, humildad, solidaridad, compasión, diálogo, reconciliación, compromiso con la justicia social y capacidad de compartir, como Jesús lo hizo" (cf. DA 363). Se trata de salir de nuestra conciencia aislada y de lanzarnos, con valentía y confianza (parresía), a la misión de toda la Iglesia. Hay que navegar mar adentro para una pesca abundante. Actitud de los misioneros El documento de Aparecida, al final, hablando de cómo ha de ser la actitud de los misioneros, dice que han de conservar la alegría de evangelizar, incluso cuando siembran entre lágrimas. Y añade con carácter de urgencia, como apremiándonos para hacerlo: "Ojalá el mundo actual pueda recibir la Buena Nueva, no a través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes y ansiosos, sino a través de ministros del Evangelio que han recibido ante todo en sí mismos, la alegría de Cristo. Y concluye con un imperativo exigente: Recobremos el valor y la audacia apostólicos" (DA 553). Espiritualidad en la Misión La Misión del Redentor , la encíclica misionera del Papa Juan Pablo II puso la medida del éxito de la misión en la espiritualidad para que los misioneros se dejen guiar por el Espíritu Santo que los transformará en testigos valientes y preclaros anunciadores de su palabra (cf. RM 89); que tengan un amor profundo por Cristo, las personas concretas y la Iglesia. El Papa insiste en la santidad, diciendo que el verdadero misionero es el santo. "El misionero es un testigo de la experiencia de Dios y debe poder decir como los Apóstoles: «Lo que contemplamos acerca de la Palabra de vida, os lo anunciamos (1 Jn 1, 3)»". El proceso preparatorio que hemos vivido nos ha hecho caer en la cuenta de la importancia que tiene la espiritualidad en las Santas Misiones Populares, hasta el punto de condicionar a ella su eficacia. ¡Ánimo, Diócesis de Jalapa: Hoy cobra toda su fuerza para nosotros la Exhortación de los obispos de Guatemala, al convocar la Misión Continental: "¡Ánimo, Iglesia de Guatemala! ¡Tu vida es misión! Cuentas con la fuerza del Espíritu para ser Iglesia misionera. Ofrece a todas las gentes, con sencillez y valentía, el Evangelio que es Jesús. Enciende el corazón de los jóvenes que buscan sentido para sus vidas y alegría para su corazón. Pon fuego en las familias para que sean hogar en que madura la fe y crezcamos en santidad. Recuerda en especial a los que se alejaron y aquellos de los cuales tú misma te alejaste. Dialoga con confianza con quienes dicen que no creen en Dios y que no saben nada de Jesús. Ofrece a toda la sociedad la fuerza humanizadora del Evangelio. Promueve la solidaridad, la reconciliación y la paz. Sé impulsora de la dignidad de los hombres, de la calidad moral de los pueblos, del desarrollo liberador de las culturas. Acoge en tu seno a los pobres, a los enfermos y marginados porque tú reconoces en ellos a los hijos e hijas de Dios. Alumbra, para todos, la esperanza del Reino, que señala el rumbo y la meta de nuestras vidas". Algunos de nuestros pasos Encuentros para el estudio y la reflexión sobre la metodología pastoral denominada Santas Misiones Populares. Asamblea Pastoral Diocesana del 5-7 de noviembre de 2009 en la que se aprobó que las SMP constituyen el camino más adecuado para realizar la Misión Continental y para impulsar nuestro Proyecto Pastoral Diocesano Convocatoria . El 29 de noviembre del 2009, poco después de finalizar la Asamblea de Pastoral Diocesana, al inicio del Adviento, escribí una carta para convocar a todos: a laicos y laicas, a personas consagradas y presbíteros, a las parroquias y las comunidades cristianas, a las familias y movimientos, a los jóvenes y niños y a toda persona de buena voluntad. Misa Crismal. El 30 de marzo de 2010, en la Misa Crismal cuando hice el envío misionero con el Tríptico de Aparecida, signo de la Misión Continental, dije que era necesario: 1) Prepararnos todos para el trabajo que nos espera: las comisiones y subcomisiones, los párrocos, los consejos pastorales parroquiales, los responsables de retiros, todos seremos misioneros. Haremos todos esta experiencia única en nuestra diócesis. La calificamos como tiempo de gracia, como un nuevo Pentecostés, como una oportunidad que no hay que desaprovechar. 2) Organizar bien los equipos de trabajo y asumir la responsabilidad para que todo salga lo mejor posible en los retiros. 3) Estudiar con esmero el libro de las Santas Misiones Populares y dar verdadero sentido a la vida . 4) Hacer oración personal, en familia, en la comunidad parroquial y en toda la diócesis por las Santas Misiones Populares, para que el Espíritu Santo, por medio de nosotros, sea el gran actor en ellas. Ha llegado el momento esperado Ahora , les pido dedicar sus mejores esfuerzos, el mayor amor y tiempo a las Santas Misiones Populares, asumidas con profunda convicción. El misionero es el hombre de la caridad que anuncia a todo hombre que es amado por Dios y que él mismo puede amar, debe dar testimonio de amor para con todos, gastando la vida por el prójimo. El misionero es el hermano universal, lleva consigo el espíritu de la Iglesia, su apertura, su atención a todos los pueblos y a todos los hombres, particularmente a los más pequeños y pobres. En cuanto tal, supera las fronteras, las divisiones de raza, casta e ideología; es signo del amor de Dios en el mundo, que es amor sin exclusión, ni preferencia (cf. RM 89). Es tiempo de oración más frecuente en sus hogares y ante Jesús Sacramentado. ¡Ésta será nuestra fuerza! Estoy a la puerta y llamo Viene a mi mente una imagen llena de esperanza y muy estimada por las personas que representa a Jesús como peregrino y que aparece en el Apocalipsis: "Mira que estoy a la puerta llamando. Si uno escucha mi llamada y abre la puerta, entraré a su casa y cenaré con él y él conmigo" (Ap 3 20). Es una bella imagen que resume lo que pasará los fines de semana ya próximos, del 9, 10 y 11 de julio, en Jalapa y el 16, 17 y 18 de julio, en Jutiapa, cuando nos reunamos para los dos primeros retiros diocesanos, dados por el mismo Padre Luís Mosconi, con la ayuda de un equipo diocesano. Necesitamos que los hogares de Jalapa y Jutiapa nos abran las puertas de su casa para hospedar a los más de mil misioneros que se reunirán en Jalapa y los casi mil que lo harán en Jutiapa. Es Cristo quien llama a la puerta. No lo dejen fuera, en la calle. Y cuando los misioneros, toquen las puertas de sus casas, será el mismo Cristo quien los visita y pide que abran las puertas de sus hogares y sobre todo su corazón para cenar con ustedes y ustedes con Él. Con la ayuda del Espíritu Santo y María Al terminar esta carta invoco al Espíritu Santo que nos acompañe en esta tarea, pues Él es "el protagonista de toda la misión eclesial" (RM 21) y quisiera decirles que no dejemos de invocarlo: ¡Ven, Espíritu Santo, precede y acompaña a los misioneros en las Santas Misiones Populares! Santa María de la Expectación, fiel discípula y modelo de misioneras y misioneros, que llevó en su seno al Hijo de Dios hecho hombre a la casa de Isabel, nos ayude a llevar ahora a su Hijo a las casas y personas de la diócesis de Jalapa, en sus tres departamentos, Jutiapa, El Progreso y Jalapa. Me despido de ustedes con las palabras del Apóstol: "La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté con todos ustedes" (2 Cor 13, 13). Jalapa, 16 de junio de 2010.
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