BENDICIÓN Y COLOCACIÓN DE LA PRIMERA PIEDRA DE LA CASA DEL FUTURO OBISPO EN JUTIAPA El amor misericordioso de Dios nuestro Padre nos ha reunido esta mañana para bendecir y colocar la primera piedra para la casa del futuro obispo, cuando el Santo Padre Benedicto XVI proceda a la creación de la nueva diócesis de Jutiapa y al nombramiento de su primer obispo. Es la razón por la cual están presente el presbiterio de la diócesis de Jalapa, las delegaciones de las parroquias de la diócesis, sobre todo, del decanato de Jutiapa; y también numerosos feligreses de las parroquias de esta ciudad, San Cristóbal y Santa Cruz. Y en este momento especial de la historia nos acompañan también el Gobernador departamental y el Alcalde Municipal. Algunas preguntas nos vamos a hacer y a tratar de responderlas. 1.- ¿Qué es una diócesis? El Concilio Vaticano II responde: "La diócesis es una porción del Pueblo de Dios (una comunidad) cuyo cuidado pastoral se encomienda al Obispo con la cooperación del presbiterio, de manera que unida a su pastor y congregada por él en el Espíritu Santo mediante el Evangelio y la Eucaristía, constituya una Iglesia particular, en la cual verdaderamente está presente y actúa la Iglesia de Cristo una, santa, católica y apostólica" (Decreto sobre los Obispos, Christus Dominus, n. 11). Toda diócesis debe dividirse en parroquias (canon 374) y para facilitar la atención pastoral varias parroquias cercanas pueden agruparse y forman decanatos (cf. canon 374).
2.- ¿Quién está a cargo de la diócesis? En una diócesis el obispo, como sucesor de los apóstoles, es el Pastor. El Obispo, "apacienta en nombre del Señor, bajo la autoridad del Sumo Pontífice, sus ovejas como un pastor propio, ordinario e inmediato, ejerciendo en ellas las funciones de enseñar, santificar y gobernar" (ChD, 11b). El Decreto explica que los obispos han de ejercer su ministerio "como testigos de Cristo ante los hombres". En una diócesis no es el Obispo, sino Cristo la figura principal. Él es el verdadero Pastor. Y el obispo debe preocuparse no sólo de los que ya siguen a Cristo, sino que "ha de dedicarse también con todo empeño a los que de una manera u otra se desviaron del camino de la verdad o no conocen el Evangelio de Cristo y la misericordia que nos salva" (Ibid. c). Para el ejercicio de su ministerio el obispo necesita la cooperación de los presbíteros (sacerdotes), que ejercen con él el único sacerdocio de Cristo. Son sus más cercanos, indispensable, íntimos colaboradores. Pero nada puede hacer el obispo sin la ayuda del Espíritu Santo, que es el alma de la Iglesia; y el lugar central que en la diócesis tiene la predicación del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo y la celebración de la Eucaristía, sobre todo, la dominical. En la diócesis tenemos la seguridad que está presente y actúa la verdadera y única Iglesia de Cristo. Por medio del Obispo y de los presbíteros se asegura la sucesión apostólica, pues ellos hacen cadena y vinculan una determinada diócesis, o Iglesia particular, con la Iglesia fundada por Cristo sobre los apóstoles.
3.- ¿Quién crea una diócesis? "Solo el Papa, como suprema autoridad de la Iglesia, puede crear nuevas diócesis" (cf. CIC, canon 373). Por eso, como obispo de Jalapa, que comprende los tres departamentos de Jutiapa, Jalapa y El Progreso, después de haber consultado en la diócesis, recibido la aprobación de parte de la Conferencia Episcopal y el Visto Bueno del Nuncio Apostólico de su Santidad en Guatemala, me dirigí al Santo Padre, por medio de la Congregación para los Obispos, para pedirle la creación de la diócesis de Jutiapa. 4.- ¡Por qué se crea una diócesis? Para que la Iglesia ejerza mejor la misión de Cristo que es la evangelización (EN 14), para una mejor atención pastoral de los fieles, o dicho de otro modo: que tengan vida en abundancia (Jn 10, 10). Para atender a los alejados, e invitar a regresar a quienes dejaron la Iglesia y anunciar a Cristo a quienes aún no lo conocen. En tercer lugar, para ayudar a Jutiapa a salir de esos grandes desafíos que se le presentan con la migración, la desintegración familiar, el narcotráfico, el irrespeto a la vida humana y la violencia, la pornografía comerciada por medios virtuales, la creciente pobreza y otros problemas que afectan seriamente a la sociedad. Una diócesis ayuda a humanizar a las personas que en ella viven. "La Diócesis presidida por el Obispo es el primer lugar de la comunión y la misión. Ella debe impulsar y conducir una acción pastoral orgánica renovada y vigorosa, de manera que la variedad de carismas, ministerios, servicios y organizaciones de orienten en un mismo proyecto misionero para comunicar vida en el propio territorio. Este proyecto que surge de un camino de cariada participación, hace posible la pastoral orgánica, capaz de dar respuesta a los nuevos desafíos" (DA 169)
5.- ¿Tal como están las cosas, qué nos toca hacer a nosotros antes de la creación de la diócesis y después? a) Ante todo, orar, porque estamos convencidos que la creación de una nueva diócesis ha de verse como un don de Dios a Jutiapa, que le permita vivir más fácil e intensamente la vida cristiana. b) En segundo lugar, hemos de tomar conciencia de lo que es la diócesis y el bien que significará para Jutiapa. Para este fin la Vicaría de Pastoral de la diócesis en unión con las parroquias de Jutiapa prepara unas catequesis familiares que permitan conocer mejor lo que es una diócesis y lo que a ustedes les corresponde hacer como laicos. c) Hemos de responder también a una condición que se nos pone. Cuando hicimos recientemente la Visita al Papa Benedicto XVI me llamó mucho la atención que el primero en hablar de la futura, diócesis de Jutiapa fuera el mismo Papa. Así mostró él su interés personal, preguntándome las razones para hacerlo.
Después pasé a la Congregación para los obispos, de la cual depende un asunto de esta naturaleza, y el Cardenal responsable me dijo que por la experiencia que ellos tienen en el mundo, lo único que piden es que el obispo tenga una casa y unas oficinas donde pueda atender a las personas que lo busquen. Y esto es lo que piden para la creación de la diócesis de Jutiapa. Por esa razón, le damos tanta importancia a la construcción cuya primera piedra vamos a bendecir y colocar este día y se ha pensado que en el lugar donde estaba anteriormente el Colegio San Miguel, en el centro de esta ciudad, sea el lugar donde el obispo atienda a las personas que lo busquen y ese lugar sirva también para las múltiples actividades tanto del obispo como de la parroquia San Cristóbal. Por eso estamos reunidos esta mañana. Y me admira y agradezco en todo lo que vale la generosa respuesta que ustedes hermanos ya han comenzado a dar. Los primeros aportes, muy generosos, han sido de las parroquias de San Pedro, Conguaco, Nuestra Señora de Lourdes- El Progreso, Santa Cruz en Jutiapa. Mi sincero agradecimiento a estas parroquias. Después de la creación de la diócesis habrá que trabajar intensamente para hacer de la diócesis de Jutiapa una de las mejores diócesis de Guatemala, una diócesis profundamente comprometida con la misión, en la que se forman verdaderos discípulos de Cristo y se comprometen a que este pueblo tenga la vida nueva de Jesucristo.
6.- ¿Por qué elegimos esta fecha para reunirnos, qué tiene que ver con lo que estamos haciendo? Puedo responder: Por ser mañana la fiesta de Jesús, Buen Pastor . Y queremos que esta diócesis nazca bajo su mirada y por su voluntad; que sea Él quien inspire a Su Santidad Benedicto XVI la decisión de crearla, cuando el Papa lo crea oportuno. Queremos vivir en una diócesis que esté guiada siempre por el Buen Pastor. Permítanme explicarlo. Hermanos: No vayamos a confundirnos y a creer que lo importante para la creación de la nueva diócesis es una casa o unas oficinas donde trabajará el obispo. No. Lo que verdaderamente cuenta es Jesucristo y la presencia dinamizadora del Espíritu Santo. En el evangelio de San Juan Jesús dice "Yo soy el Buen Pastor". Pero cuando Jesús dice estas palabras tiene ante sí la historia de su pueblo y sabe muy bien que el pastor en el pueblo era un jefe y un compañero; un hombre fuerte capaz de defender a su rebaño contra animales salvajes, dedicado a sus ovejas, que las conoce muy bien, las lleva en sus brazos, las quiere y a cada una la trata "como a su hija". Por ello, la autoridad del pastor no se discute, está fundada en la entrega y en el amor. Jesús sabía que no siempre hubo buenos pastores, más aún, que los profetas recriminaron fuertemente a los malos pastores, sobre todo, Ezequiel, quien lo hizo con palabras fuertes, nacidas del amor a Dios y a su pueblo: los pastores de Israel fueron malos pues se mostraron infieles a su misión al no ocuparse del rebaño y apacentarse a sí mismos (Ez 34, 3).
Por eso, es Dios quien tomará en su mano el rebaño y lo reunirá, lo guiará y lo cuidará. Le dará pastores según su corazón, que lo apacentarán con prudencia y sabiduría (Jer 3, 15; 23, 4), finalmente, según Ezequiel, no habrá ya más que un solo pastor y Yahvé será su Dios (Ez, 34, 23 s). Después del destierro, los pastores de la comunidad no responden a lo que Dios esperaba de ellos, por eso nuevamente el profeta Zacarías insiste en que vendrá un pastor de parte de Dios, no será un pastor insensato (Zac 11, 15ss), sino un pastor herido (13, 17) más aún "traspasado" (12, 10). Contrario a lo que se podría pensar, Dios no lleva casi nunca el título de pastor, salvo el conocido salmo 23 que comienza diciendo: "El Señor es mi Pastor". Pero el cumplimiento de las promesas del Antiguo Testamento y la posibilidad real de que Dios sea pastor de su pueblo, lo realiza Jesús. En el evangelio de san Juan usa con frecuencia la conocido fórmula "Yo soy", que nos recuerda la respuesta de Dios a Moisés cuando éste le pregunta por su nombre y Dios responde "Yo soy el que soy" (Ex 3, 14). Así Jesús dice: "yo soy el Buen Pastor" anunciado (Jn 10, 11) y del mismo modo:"Yo soy el pan vivo bajado del cielo" (6, 51), "Yo soy la luz del mundo" (8, 12), "yo soy la resurrección" ( Jn 11, 25), o hablando de su existencia anterior a la creación del mundo dice: antes que Abraham existiera "Yo soy". Desde luego que aquí no se trata de un rey, señor del rebaño, sino del hijo de Dios que revela a los suyos el amor del Padre cf. L. Dufour). Y Jesús mismo se encarga de explicar en qué consiste ser pastor: - A esas ovejas esquilmadas, dispersadas y entregadas a los ladrones y bandidos, Jesús las hace salir y las conduce a buenos pastos (Ez 34, 10.14; Jn 10, 11). - Precisa más, Él es el único mediador, la única puerta por la que pasan las ovejas para entrar al corral (10, 7). - Él crea una relación especial con sus ovejas por el conocimiento muto: Jesús conoce a sus ovejas por su nombre (Jn 10, 3. 14s), las ama como el Padre lo ama a él (Jn 14, 20). - Y sobre todo, Jesús entrega su vida por las ovejas (10, 15.17s). No sólo es el pastor herido sino él mismo da su vida (10, 18). - Forma un solo rebaño ya no sólo con el pueblo de Israel sino con todos los pueblos de la tierra (10, 16). Este único rebaño queda unido para siempre por que así lo mantiene el Padre, que también le asegura la vida eterna (10, 27-30). Ustedes comprenden porqué hemos querido tener esta celebración precisamente en la víspera de la fiesta de Jesús Buen Pastor: para decirle que queremos que Él sea el Buen Pastor de este departamento y que todo lo que hemos dicho del Buen Pastor lo realice Jesús entre nosotros.
7.- El Buen Pastor da pastores a su Iglesia. Pero hay que dar un paso más. Jesús no sólo es el único pastor, el Buen Pastor, sino que él mismo quiso dar pastores a su pueblo. Lo cual podemos ver de una manera especial en el caso de Pedro, quien después de la resurrección recibe la misión de apacentar la Iglesia entera (Jn 21, 16). A otros pastores se encarga "velar por las Iglesias", ellos son los "ancianos" y los "obispos" (1 Pe 5, 1ss; Hch 20, 28), que como Jesús han de velar por las ovejas extraviadas (Mt 18, 12ss), vigilar contra los lobos devoradores que acabarán con el rebaño (Hch 20, 28ss). Por lo tanto, estos pastores tienen que apacentar a la Iglesia de Dios, poniendo en ello todo su corazón, sin pensar en si mismos, haciéndose modelos del rebaño; así recibirán la recompensa imperecedera de la gloria (1 Pd 5, 4). Este es el Pastor que pedimos para nuestra futura diócesis de Jutiapa. para que aquí "Jesucristo sea encontrado, seguido, amado, adorado, anunciado y comunicado todos ..." (DA 18). Dios nos lo conceda. A nosotros nos queda pedirlo insistentemente con nuestra oración personal y sobre todo comunitaria. No cabe duda que la nueva diócesis llevará adelante con verdadero entusiasmo, con "valor y audacia apostólicos" el gran proyecto de Aparecida: ser una Iglesia de discípulos misioneros, para comunicar la vida nueva de Cristo a este Departamento de Jutiapa (cf. Documento conclusivo, n. 169). Jutiapa, 12 de abril de 2008.
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