Homilía
en la misa del toma de posesión del P. Raúl Stuardo Castañaza López,
como Rector de la Catedral de Jalapa

Hacia una iglesia misionera

Este día de la visitación de nuestra Señora a su prima santa Isabel, se lleva a cabo el cambio de responsable de esta catedral. Despedimos con profundo agradecimiento al Padre Santiago Juárez Morales que con tanto amor y solicitud ha atendido hasta ahora esta catedral; y damos la bienvenida al Pbro. Raúl Stuardo Castañaza López, quien asume esta responsabilidad con la nueva figura canónica de Rector de la misma. 

Como hemos escuchado en el evangelio de este día, María, después del anuncio del arcángel Gabriel,  no se queda extasiada en su casa, sino que “se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea y entra en la casa de Zacarías” y se convierte así en la primera misionera, seguidora de ese hijo suyo, enviado por el Padre,  que no vendrá a ser servido sino a servir.

Hoy se puede recordar un pasaje estupendo de Isaías: “¡Oh tú que dices buenas noticias a Sión”, “súbete a un monte elevado, heraldo de Sión, alza fuerte la voz… álzala, no temas, di a las ciudades de Judá: ¡Aquí está vuestro Dios!”. 

María es ese heraldo, que desde las montañas de Judá, es portadora de esa buena noticia: “Aquí en mi propio cuerpo, aunque todavía no ha comenzado a moverse; aquí se ha encerrado el misterio de Dios; aquí está el Emmanuel, el Dios con nosotros, aquí está vuestro Dios”.

Precisamente la carta a los Hebreos presenta hoy la entrada del Verbo de Dios en el mundo, cuando, después del anuncio del ángel Gabriel, María ha pronunciado su Sí: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra”, en ese momento, el Verbo de Dios asume la misión del Padre: “Aquí estoy, ¡oh Dios! para hacer tu voluntad”

Dios le preparó un cuerpo a Jesús, un cuerpo verdaderamente humano, que tiene la misión de cumplir la voluntad de Padre.  Este es también el resumen de la vida de María.  Porque lo importante no es que María, madre, lo haya gestado en su vientre, sino que ella escuchó siempre la palabra de Dios y la puso en práctica.

En la vista de María, está simbolizada la Iglesia. La condición de María que lleva en su seno a Jesús, es parecida a la de la comunidad que lleva en sí misma a su Señor para comunicarlo a los demás.  María es modelo de la Iglesia, ella es la primera creyente, la primera discípula,  la primera misionera, como la presenta el Documento conclusivo de Aparecida.  Por eso, su prima Isabel le gritará: ¡Dichosa tú, porque creíste. 

Lo importante en la vida de cada ser humano es conocer a Jesucristo, creer en él y saber cumplir la misión que Dios le  ha encomendado, aunque parezca pequeña, sencilla, sin importancia.  Siempre puede decir cada uno: ¡Aquí estoy para hacer tu voluntad!  o  como María: ¡Hágase en mí, según tu voluntad! Todos somos Iglesia y formamos parte de la comunidad portadora de Jesús, el Señor.

En este contexto, el P. Stuardo toma hoy posesión de la catedral de Jalapa como Rector. Este en el nombramiento más novedoso en la diócesis. En efecto, obedece a un deseo explícito: querer hacer de la diócesis de Jalapa una diócesis misionera.  Y  como dice el Documento  conclusivo de Aparecida, para eso será preciso hacer cosas nuevas. Y ésta rectoría es  una de ellas.

Todos sabemos que esta catedral está vinculada a la historia de la parroquia de Santa María Xalapán como Iglesia parroquial.   Por esa razón, catedral no puede ser sede de otra parroquia. Pero sí puede ser lugar de culto, como se ha venido haciendo hasta el presente.  Por otra parte, para atender mejor la Parroquia de Santa María Xalapán el párroco de esta parroquia queda desligado de la atención de la catedral  y otro padre llega a ella para mantener el culto con el carácter de Rector.

Al Rector de una Iglesia, el obispo puede darle algunas facultades que son propias de una parroquia, aunque sean limitadas.  Y esa es la razón por la cual, el rector de la catedral atenderá un determinado territorio que ha sido cedido por la parroquia del Carmen para su atención pastoral y podrá tener libros propios.

Las áreas que el Rector de la catedral atenderá son las siguientes comunidades o colonias que se señalan en el nombramiento.

Tocamos ahora el punto medular:
Primero, que esta catedral siga teniendo el culto que hasta ahora ha tenido, más aún, como lo hemos visto en este tiempo en que han estado viniendo a catedral los feligreses de la parroquia del Carmen, éste se puede incrementar notablemente, por lo tanto la catedral podrá tener más celebraciones de la Eucaristía durante la semana y aun dominicalmente, así como multiplicar los actos de devoción al Santísimo Sacramento o a la Virgen María, o incluso tener el rezo de alguna de las Horas de la Liturgia de las Horas, o bien impulsar la lectura orante de la Biblia, la catequesis, etc.   Segundo, las colonias y aldeas  confiadas al Rector de la Catedral serán atendidas por éste;  quien emprenderá en ellas una verdadera acción misionera, con la colaboración de todos los que se sientan vinculados a esta catedral y de las religiosas que viven en este territorio.
Tercero: en esta catedral pretendemos vivir lo que de modo tan significativo nos propone el Documento conclusivo de Aparecida y el Espíritu que lo movió. Se trata del espíritu misionero.

“Aparecida tiene clara conciencia de la situación de innumerables bautizados cuya participación a la Iglesia no se expresa en la liturgia dominical, tampoco en la oración de la Palabra de Dios o en la recepción frecuente de los sacramentos que nos alimentan y reconcilian, ni en la participación viva de la comunidad cristiana.  También es consciente del número de latinoamericanos que no están bautizados. Sabe además que un número importante que fueron bautizadas en la Iglesia católica, al perder contacto con la riqueza de la vida y la acción pastoral de la Iglesia (225), han buscado respuesta a su sed de Dios  en otras comunidades cristianas (…)   Por eso, pedimos al Espíritu Santo que irrumpa entre nosotros haciendo nuevas todas las cosas, sacudiendo de nosotros todo letargo misionero. Aparecida se propuso que cada católico asuma que quien llamado por Cristo como discípulo, es enviado por Él como misionero.  Ser discípulo y ser misionero son dos caras de la misma medalla, explicó el santo Padre en su discurso inaugural.  Como fruto de un encuentro con Jesucristo vivo y de su seguimiento como discípulos, vamos hacia un despertar misionero en toda nuestra Iglesia  en América Latina y el Caribe. Quisiéramos que cada cristiano fuera como Juan Diego, tal como Aparece en el Tríptico que regaló el santo Padre a los Obispos, que con la Biblia en la mano y la imagen de nuestra Señora de Guadalupe, sale a evangelizar por  todas partes.

El documento de Aparecida lo dice de esta manera:

“Esta V Conferencia, recordando el mandato de ir y de hacer discípulos (cf. Mt 28, 20), desea despertar la Iglesia en América Latina y El Caribe para un gran impulso misionero. No podemos desaprovechar esta hora de gracia. ¡Necesitamos un nuevo Pentecostés! ¡Necesitamos salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir  el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de “sentido”, de verdad y amor, de alegría y de esperanza! No podemos quedarnos tranquilos en la espera pasiva en nuestros templos, sino urge acudir  en todas las direcciones para proclamar que el mal y la muerte no tienen la última palabra, que el amor es más fuerte, que hemos sido liberados y salvados por la victoria pascual del Señor de la historia,  que Él nos convoca en la Iglesia, y que quiere multiplicar el número de los discípulos y misioneros en la construcción de su Reino en nuestro Continente”.

Esta gran novedad de Aparecida persigue que el Pueblo de Dios viva en estado permanente de misión (551). Para ello, la Iglesia ha de ser un espacio que facilite la experiencia religiosa y la vida comunitaria, una escuela de formación bíblico-doctrinal, y una casa de la cual todos salen con un profundo compromiso evangelizador (226).   

Esta nueva forma de Rectoría que tendrá la catedral de Jalapa pretende lograr los dos fines que tiene la Misión Continental, a saber, lograr un vivo despertar misionero que sea permanente, para llegar a ser una Iglesia verdaderamente misionera, y por otra parte, la interiorización de la gran riqueza espiritual y pastoral, religiosa y humana, contenida en las orientaciones pastorales  y en la experiencia de comunión de Aparecida.

Pongo, pues, en los hombros del P. Raúl Stuardo Castañaza López una gran tarea. Para ello invoco a nuestra Madre santa María de la Expectación, patrona de esta diócesis, y al Espíritu Santo para la pueda realizar. No es casual que este nombramiento se haga en este día de la visita misionera que nuestra Señora hace a Santa Isabel.  

¡Sea bienvenido el P. Stuardo como rector de esta catedral!

Catedral de Jalapa, 20 de diciembre de 2009, cuarto domingo de Adviento.

 

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